lunes, 21 de junio de 2010

26

Olvidarme de ti, olvidarme de todo. Del tiempo perdido, de las traiciones, de las amistades peligrosas, de las confianzas ciegas. He llorado al despedirme de ti, de las penas sin glorias, de demasiados llantos, de caídas en picado al abismo del corazón partío. Tiempos para olvidar.

Un ultimo minuto para recordar... porque lo poco que fue bueno lo fue mucho, y lo malo demasiado para no aprender de ello.

Olvidarme de ti, olvidarme de todo. Guardar las sonrisas, las promesas y los besos que perdí en el baúl de los recuerdos. Seguir... vacía de rencor, vacía de vicios, vacía de dolor. Preparada para nada y para todo, para otros y para los mismos, para estar y para dejarme llevar.

He llorado al despedirme de ti, pero no te echaré de menos, mas no te olvido.

Tuya siempre. Otra Irantzu.

jueves, 3 de junio de 2010

mi peor error

Hay cosas que no se pueden evitar. Prometer es un acto ambiguo de fe ciega con fecha de caducidad incierta.
Las cosas cambian y llegan y no somos dueños del cuando ni del donde. Eso lo se y no es motivo de reproche.

No te reprocharía nada... ojalá no tuviese que reprocharte nada... pero puedo.
Me utilizaste para salir del pozo. Nunca estuviste seguro de nada y sabías que yo tenía las cosas muy claras.
Siempre volviste a destiempo por que no tenías nada mejor que unos brazos que te prometían que todo acabaría saliendo bien.
Nunca te importé, nunca te importó hacerme daño.
Una vez y otra vez mas tu egoismo me llenó de esperanzas vacias y de momentos que ahora recuerdo sin cariño.
Te fuiste de mi vida con la promesa de volver, cuando tu ya sabías que tus intenciones no eran esas.
Me dijiste lo que quise oir, fuiste un cobarde.
La verdad duele, lo se, pero también cura.
La mentira ralentiza la caida. La ha ralentizado meses... meses en los que siempre te excusé y te seguía excusando por que tus mentiras me hicieron creer en ti por encima de todo.

Ahora lo veo claro. Nunca he sido un fin, sino un medio para salir a flote.
No soy el bote salvavidas, solo la madera a la que te agarrabas para no morir ahogado mientras esperabas el rescate.
Ahora soy solo una madera a la deriva de la que ya no te acuerdas, que ya no tiene valor.

Ahora consciente de todo, recuerdo con pena que me hiciste vivir una historia que nunca pasó.
Y puedo perdonar casi todo en esta vida, excepto el egoismo y la mentira.

Lo mejor es que a ti ya no te importa nada. Lo peor es que yo aun tenga que escribirlo.