viernes, 23 de abril de 2010

el príncipe y la caballera

Érase una vez un príncipe de cabello rizado y porte elegante que vivía preso de la tristeza y la melancolía. Que se debatía entre la desesperación y el miedo de tener que luchar con su dragón imaginario. Que se pasaba las noches encerrado en su torreón, inmerso en recuerdos del pasado, soñando con días mejores sin monstruos y sin temores.
Paseando por el bosque conoció una caballera oscura, de tez morena, pelo azabache y enormes ojos negros. Ella era pura bondad y coraje, pura lucha, puro fuego. Ella se prendó de su mirada sincera, de sus ojos intensos, de su sonrisa apagada y prometió ayudarle.
Se pasó noches en vela cabalgando por los bosques, buscando el dragón que causaba tanto dolor a un alma buena.
Frustrada, abatida y desorientada volvió a visitar al príncipe para contarle su fracaso.
“Esta fuerza me supera, nadie puede contra ella y es que nadie puede verla... Solo tú... Solo tú puedes vencerla. Ahora estás solo en la batalla. Ahora es hora de ser fuerte, de luchar contra tus monstruos, de no esperar que te rescaten, de ser tu propio caballero.”
“Si algún día lo consigues no dudes en venir a buscarme. Andaré por caminos de espinas, perdida en mis batallas, luchando contra mis monstruos, esperando mi rosa perdida”.

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